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7/26/2009

Aventura a la hora de la siesta

-No hay que meter nada en los enchufes- dijo la madre de una amiga quiroguense.
A mi amiga, que en aquel entonces tendría unos nueve o diez años de edad, ni se le había pasado por la cabeza hacer algo así, pero la advertencia le despertó la curiosidad. Así que un día aguardó que sus padres se fueran a dormir la siesta, abrió un clip y metió los extremos del alambre en cada uno de los agujeros del enchufe.
En su casa, como en todas, era estricto el silencio a esa hora, así que salió despedida varios metros sin hacer el menor ruido.
Con los pelos erizados y los ojos abiertos del susto se fue a recostar a su cama. Durmió toda la tarde.
Le quedó como secuela el miedo a la electricidad y la costumbre de la siesta.

7/22/2009

Cuando faltan las tortas fritas

Se ven lagunas casi sin agua, en google maps y en las fotos que publican otros quiroguenses, mientras esperamos que termine esta sequía.

Que vuelva el tiempo de dormir la siesta acunados por el ruido de la lluvia al caer (Más lindo que dormir la siesta es dormir la siesta cuando llueve, como todos sabemos).

Después de la siesta en las cocinas se calentará aceite, mientras la mesada se enharina. Tomarán mate con tortas ritas mirando la lluvia caer afuera y no será raro ver zozobrar algún barquito de papel que aparece navegando por el costado del cordón .

En las lluvias de verano, abrirán todo para que entre fresco, en el invierno, agrupados cerca de la estufa a leña verán llover sobre la calle.

Entonces, que termine esta sequía y vuelva el tiempo de las tortas fritas.